Este jueves, Patricia Coria se presentó ante el juez y aprovechó la oportunidad que le dieron para tomar la palabra y explicar cuáles eran los servicios que prestaba en su estética; lugar donde, según una denunciante, promovían la prostitución.
“Llevo haciendo esto 36 años y he tenido a presidentes y hasta senadores como clientes. Todos me conocen y tengo una clientela de gente conocida. No voy a dar nombres pero he atendido a gente de la Corte de Justicia y Tribunales”, declaró Coria livianamente. Incluso, dijo haber hecho un “curso de mentiras” junto a otros jueces y fiscales para “identificar las conductas mentirosas de las personas”, haciendo referencia indirecta hacia las declaraciones de su exempleada.
Además de hacer relato a una clientela “elite”, también se refirió a su trato con las otras “chicas”, como ella les dice, y cómo fue su relación con la denunciante. “Yo siempre traté a bien a las chicas. Si necesitaban algo yo siempre las ayudaba, ya sea comprándoles la comida o los remedios. Con ella (la denunciante) nunca tuve problemas pero era muy inestable. Había días que realmente estaba mal”, dijo recordar la mujer.
Por su parte, su hija, Natalia Pablo, definió a quien fuera su compañera como alguien inestable. “Era muy inestable. Había días que venía bien y otros días que venía mal. No sé qué pasaba en su casa pero siempre venía con moretones o rasguños. Trabajamos juntas y la ayude para volver a estudiar…era como una hermana”, dijo Pablo ante el juez.
Ahora, fiscalía armará una lista de 100 clientes a los que entrevistará mientras dure la investigación para comprobar las denuncia realizada por la joven. Esta lista se desprende de los recibos en el local, así como pagos encontrados durante el allanamiento donde figuran nombres y direcciones.











