Fue necesaria la puesta a punto de una de las naves industriales más grandes de San Juan solo para recibir y guardar las piezas que compondrán las máquinas más grandes que tendrá Josemaría, la futura mina de cobre. En operativos silenciosos, ya llegaron a la provincia las partes de los motores de dos de los seis molinos que instalarán en la cordillera. Son en total ocho piezas gigantescas, de 89 y 119 toneladas cada una, guardadas con celo en pleno corazón del Gran San Juan.
El lugar elegido es donde hasta hace algunos años funcionaba la fábrica de cables Delphi, también conocida como TCA y Puerto Seco. En el lateral de Circunvalación antes de San Lorenzo guardan los corazones de la producción de cobre de Josemaría, los molinos gigantes que procesarán la roca hasta convertirla en polvo.
Los primeros dos ingresaron a la provincia el pasado 16 de julio y de a poco fueron llegando el resto. Según explicaron desde la empresa a cargo de la logística, toma ocho semanas entre que despachan las partes desde Europa, hacen aduana, transitan por las rutas argentinas en un operativo de seguridad y luego quedan guardadas.
Los seis molinos tienen como destino final el proyecto Josemaría a más de 4.000 msnm, pero no los llevarán a la mina hasta que no estén construidas las bases y el camino para poder trasladar las moles de forma segura. Una vez ahí harán el trabajo más duro, pero mientras están desarmados son piezas frágiles, por lo que se encuentran a resguardo con cuidados estrictos.
Uno de los encargados de la seguridad del predio explicó que una vez que llegan se instalan sobre bloques de hormigón especialmente construidos para las piezas. Vienen equipados con un base metálica que los mantiene apoyados de forma segura y esta se afirma en los cubos, que cumplen la función de aislar las piezas del movimiento en caso de un sismo fuerte.
Además cuentan con un envoltorio sellado que solo se abrirá una vez que llegue a la mina que permite que se mantengan a una temperatura estable. «Lo que buscamos es que no tenga cambios de humedad, que se producen también con la variación de temperatura», explicó uno de los encargados. Por eso también están en el galpón a resguardo del clima sanjuanino.
La enorme nave quedará repleta una vez que estén los seis molinos y las partes que todavía no llegan. Es que las piezas que ya llegaron a San Juan son el motor, pero el molino de bola funciona con una gran batea metálica que gira y donde hay bolas de acero reforzado que golpean la roca y la muelen. Estos cilindros gigantes todavía no empiezan a llegar.
En la parte externa del predio hay una gran cantidad cajas donde viajan los componentes eléctricos y de menor tamaño, que también deberán llegar a la mina iglesiana cuando empiece el trabajo de montaje. Según aseguraron, en el primer semestre de 2024 terminarán de llegar todas las partes.
En cuanto a cuándo viajarán los gigantes a la montaña, desde la empresa no dieron precisiones. El proyecto se encuentra todavía en pre construcción, por lo que todavía no empiezan las grandes obras que serán necesarias sí o sí para empezar a llevar las piezas a Iglesia.
Este martes a la visita asistió el ministro de Minería Carlos Astudillo, y referentes de la empresa aseguraron que están trabajando en un convenio con Vialidad Provincial e Hidráulica para mejorar el camino, uno de estos trabajos que condicionan el inicio del trabajo grueso en el campamento.











