Los policías Gastón Darío Cuello y Gerardo Andrés Albarracín se presentaron frente a la jueza de Garantías, María Gema Guerrero, y quedaron imputados por el delito de daño agravado por venganza en su determinación de su autoridad. En ese sentido, fueron liberados aunque pesarán sobre ellos restricciones, ya que no podrán acercarse al denunciante.
Un colega que trabaja en el 911 elevó un informe el mes pasado en el que detectó que ambos efectivos estaban estacionados en el patrullero sin hacer nada y eso, al parecer, despertó la bronca de los denunciados.
Al punto tal, que esos dos policías tuvieron la «brillante» idea de ir después de su turno y uniformados a atacar el auto de ese otro policía que los delató. Y fue una maniobra por demás desastrosa: se subieron a la moto de uno de ellos y fueron hasta donde trabaja su colega y le dañaron el auto, según fuentes del caso.
Pensando que su accionar iba a quedar impune y sin testigos, a ambos los metieron presos el último miércoles porque una cámara del CISEM captó todo el ataque vandálico que cometieron. Y ahora, ambos se exponen a un castigo judicial y hasta una sanción que podría sacarlos de la fuerza.
Cuello estuvo representado por el abogado defensor Claudio Vera, mientras que Albarracín contó con la representación de Gustavo Sánchez, durante la audiencia en la que se resolvió que el plazo de Investigación Penal Preparatoria será de 8 meses.
Si bien los policías fueron beneficiados con la libertad, la jueza fijó medidas cautelares a pedido de la fiscalía y, por esa razón, no podrán acercarse al denunciante al menos durante 3 meses, como así también deberán reservarse de realizar actos turbatorios y de tomar contacto por cualquier vía.













