
Después del caos que hubo en Zonda debido al incendio que consumió gran parte del Parque Presidente Sarmiento, en la mañana de este jueves había un estado de calma en el departamento, pero también de alerta para que el fuego no se reavivara.
El humo comenzaba a verse metros antes del monumento al ciclista, en Rivadavia. Impregnaba todo. Se sentía incluso desde adentro de los autos que viajaban con vidrios cerrados. Al abrir las puertas era como una estampida. Era imposible no sentirlo, traspasaba hasta el barbijo.Publicidad
En el ingreso al departamento ya se empezaba a ver el terreno quemado. Desde el cartel de Zonda se visualizaban las montañas con una especie de nube gigante, que era en realidad humo transparente que las envolvía.
Al doblar desde Ruta 12 hacia calle Las Moras y transitar unos kilómetros, empezaba a divisarse lo que el fuego había dejado. Aun siendo las ocho de la mañana el Parque Sarmiento tenía al menos dos o tres metros de humo que se elevaba desde el piso hacia arriba. El piso negro cubierto de cenizas y los árboles sin hojas y quemados por completo también eran parte de la postal. Lo que tampoco faltaban eran los troncos de los eucaliptos quemados por completo, los cuales quedaron con una altura menor a medio metro.
Los árboles de gran tamaño de calle Las Moras no se salvaron del fuego. Incluso, en las gruesas ramas de algunos de ellos aún se veían cenizas y hasta brasas que desde unos tres metros de altura caían hacia el piso, siendo un peligro porque podían volver a ocasionar un incendio.
La calle Las Moras estaba colmada de ramas y palos que habían caído de los árboles incendiados. Al costado de la misma había algunas casas que las llamas no llegaron a alcanzar, lo cual fue gracias al accionar del personal de Bomberos, ya que las rodeaban cenizas negras que habían quedado en el suelo. No obstante, en algunas ubicadas frente al parque las llamas llegaron. Incluso, un hombre de 62 años que se dedicaba a la apicultura se quedó sin casa ni trabajo debido a que se le quemaron las colmenas y las cajas con abejas.Publicidad
El escenario era digno de una película de terror, con la diferencia de que acá nada era ficticio. Efectivos de la Policía y de Bomberos, que custodiaban que no volviera a activarse el fuego, y algunos trabajadores que se acercaban curiosos, completaban el cuadro.
Lo que también se veían eran palos, cables y parte del tendido eléctrico caído en medio de la calzada, razón por la que efectivos optaron por cortar la circulación por Las Moras para evitar siniestros y cuidar la salud de los ciudadanos.

El fuego los rodeaba, estaba en todas partes. En un momento, el director de la entidad caminó por los cortafuegos, líneas o espacios de tierra que se hacen en terrenos para evitar que el fuego se propague, y se vio rodeado de llamas.
Todavía no sabe qué cantidad de bomberos trabajaron en la zona, pero cree que al menos eran unas ocho dotaciones. Había hasta efectivos de las distintas municipalidades que se habían acercado con camiones hidrantes a colaborar.
Tampoco saben de forma correcta cuántas hectáreas se quemaron, pero Piedrahita cree que son al menos unas 250. El parque en total tiene 750 y a fines de junio se quemaron 40. Este es el segundo siniestro similar que ocurre en menos de un mes, aunque el reciente fue mucho mayor. Si bien el secretario de Seguridad, Carlos Munisaga, comentó que entre ambos se había quemado prácticamente la totalidad del parque, esto no es así. Esto es porque el espacio incluye un sector que está frente a calle Las Moras y no fue afectado.
Todavía no terminan con los relevamientos, pero Piedrahita dio a conocer lo que saben que se incendió. En el listado está toda la zona del humedal que ahora está seco por la sequía; sauces; eucaliptos; arboledas; fincas aledañas; parte del tendido eléctrico; cables; postes; y parte de la fauna. Esto ocurrió porque el fuego, ayudado por el viento, se fue desplazando por distintos sectores.

Además, hubo algunos animales alcanzados por el fuego, principalmente, roedores, ya que las aves volaron y escaparon de las llamas. A pesar de ello, actualmente siguen con los recorridos para determinar qué otros murieron debido a este siniestro. En el lugar también hay zorros, liebres, y gatos montes y huiña.
En medio del caos, efectivos empezaron a hablar con familias con casas de sectores cercanos, con el objetivo de prevenir tragedias. Algunas de ellas no querían abandonar su hogar, pero vieron que el fuego se les acercaba, por lo que siguieron las indicaciones y se fueron.
FOTOS GENTILEZA DIARIO HUARPE (SERGIO LEIVA)














