Desde el momento en que ese hombre entró a las oficinas de la UFI CAVIG, las autoridades supieron que no se trataba de una crisis común y corriente.
Más aún por la decisión de la mujer de atrincherarse en un dúplex de Capital, y por el desesperado estado de ese papá que mostraba los mensajes de Whatsapp de su ex donde le hacía una dura y clara amenaza: que iba a matar al hijo de ambos, de 4 años, y que luego se iba a quitar la vida.
Sin dudarlo, la fiscal coordinadora de esa Unidad Fiscal de Investigación, Claudia Salica, activó un específico protocolo policial y judicial para convocarlos a esa vivienda.
Así llegaron efectivos de la Seccional 2da, de Bomberos del Cuartel Central y personal del CAVIG, a cargo de la fiscal y la comisaria mayor María Eugenia Ochoa.
Fueron horas de tensión, de idas y vueltas, entre esas dos autoridades mediando para calmar a la desbordada mujer, que para ese momento le había dado “unas pastillas” a su hijito.
Con esa revelación, el operativo tuvo que acelerarse para desactivar cualquier consecuencia en la salud de ambos, sobre todo, la del niño.
Y así fue como los bomberos tuvieron que usar un ariete y otras herramientas para derribar la puerta y permitir el acceso a sus colegas para que redujeran a la madre.
Ambos terminaron en el Hospital Rawson y posteriormente, la mujer quedó detenida a la espera de una serie de pericias para determinar si puede o no ser sometida a una audiencia de formalización en el Sistema Acusatorio, revelaron en exclusivo fuentes policiales y judiciales a este diario.
Por una cuestión ligada a preservar la integridad del pequeño, este diario no va a identificar a ninguno de los involucrados.
EL PEQUEÑO ACTUALMENTE SE ENCUENTRO BAJO EL CUIDADO DE SU ABUELA PATERNA
La dramática situación se dio el domingo pasado, pero recién trascendió hace unas horas. Fuentes del caso precisaron a este medio que eran alrededor de las 20 de ese día cuando el hombre entró a la UFI CAVIG, ubicada en avenida Alem y Rivadavia, Capital.
Ese padre estaba desesperado. “El hombre entró diciendo que su exesposa se había atrincherado en su casa y que tenía de rehén al hijo de ambos, de 4 años. Estaba desesperado porque tenía mensajes de ella, como dándole una despedida y amenazando de que iba a lastimar al niño“, reveló un pesquisa ligado al caso.
De inmediato, la fiscal Salica convocó a policías y personal a cargo a ese domicilio situado en avenida Alem, casi lateral de Circunvalación, en Concepción.
Y efectivamente, la mujer estaba muy alterada y atrincherada en la planta alta del dúplex. Al parecer, tomó esa decisión porque no toleraba la idea de haberse separado del hombre y quería recomponer el vínculo, comentaron fuentes policiales.
Es más, ambos estaban desde las 15 intercambiando mensajes de texto en los que “ella le pedía volver“. Pero su ex, quien había ido temprano a esa casa para dejarle a su hijo, no quería saber nada con esa idea y todo indica que esa negativa provocó una crisis en la ahora detenida.
TRES HORAS Y MEDIAS ESTUVIERON LAS AUTORIDADES HABLANDO CON LA MUJER PARA DISUADIRLA
Esa crisis la llevó a encerrarse e inclusive amenazar con lastimar de gravedad a su propio hijo. En pocos segundos las autoridades policiales y judiciales llegaron a la escena.
El revuelo fue grande en la zona, por el despliegue de patrullas y otras movilidades. Con decir que a esa hora el grueso de las comunicaciones de esa situación también acaparó la atención de otras dependencias policiales de la provincia.
Lo cierto es que la fiscal y la comisaria mayor Ochoa estaban desde la vereda charlando con la madre para que, principalmente, se calmara y “no hiciera ninguna locura“.
Estuvieron así hasta las 23.30. Detrás de ellas, bomberos y otros policías esperaban expectantes la decisión de las dos mujeres a cargo del operativo.
La situación tomó otro tinte cuando se enteraron por boca del niño que “su mamá le había dado para que tome dos pastillas“. Hasta el momento se desconoce si esas píldoras eran ansiolíticos o inofensivas.
Pero conocer ese dato y una intensa charla que calmó un poco a la mamá dieron luz verde para que los bomberos abrieran por la puerta del departamento.
Consultada por la ausencia del grupo GERAS, uniformados especializados en situaciones de rehenes y otras situaciones límites, una fuente del caso reveló que “no queríamos que la señora se alterara aún más por su presencia“.
Finalmente, la sospechosa fue puesta en custodia y tanto ella como su hijo fueron llevados al hospital. Por precaución, a ambos le realizaron un lavaje de estómago para eliminar cualquier sustancia perjudicial para sus organismos.
Actualmente, el pequeño quedó al cuidado de su abuela paterna hasta tanto se esclarezcan dos puntos claves del caso: el primero, ver qué relación que mantiene la expareja y si no es nociva para el nene.
Y la otra, determinar si la detenida puede o no ser sometida a un proceso judicial, informaron fuentes del caso a este diario.











