El Senado de Paraguay destituyó este viernes al presidente Santiago Peña al declararlo culpable de mal desempeño de sus funciones, en un juicio político que se resolvió por unanimidad con 44 votos a favor y una ausencia. Horas después, la Fiscalía ordenó su detención en el marco de la causa por el colapso de Ueno Bank, uno de los principales bancos del país.

Peña había presentado su renuncia el jueves, en un intento de conservar sus fueros como senador vitalicio, pero el Congreso no llegó a votarla: los legisladores de su propio Partido Colorado abandonaron el pleno y el juicio político siguió su curso. Es el segundo presidente paraguayo que pierde el poder de este modo, después de Fernando Lugo en 2012.

Tras la destitución juró como presidente el hasta entonces vicepresidente, Pedro Alliana, que deberá completar el mandato hasta agosto de 2028.

El escándalo estalló con la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central paraguayo, que constató que la entidad había caído por debajo de los mínimos de solvencia exigidos. La crisis dejó en el aire los depósitos de millones de clientes, entre ellos los del Instituto de Previsión Social, el organismo estatal que administra las jubilaciones y la salud de los trabajadores. Peña fue accionista del grupo empresarial dueño del banco hasta 2025, ya en pleno ejercicio de la presidencia.

Según informó la Policía paraguaya, el expresidente cumple arresto domiciliario en su casa de Asunción y este sábado por la mañana será trasladado a la Unidad de Delitos Económicos de la Fiscalía para declarar. El fiscal general, Emiliano Rolón Fernández, confirmó que Peña está entre los investigados por el caso.